10 de septiembre de 2015

Vino sustentable, mejores mercados

El viernes 4 de septiembre se celebró por primera vez el Día Nacional del Vino, justo en el año en que la industria vitivinícola ha levantado sus primeros proyectos de energías renovables, pensando en el autoabastecimiento energético y la reducción de la huella de carbono, demostrando una fuerte y clara vocación por la competitividad de su sector.

Por Tomás Baeza Jeria, M. Sc. Sustainable Energy, Gestor de Proyectos CIFES.

Publicado en El Mostrador

La Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento del Ministerio de Economía, plantea como objetivos estratégicos promover la diversificación y el desarrollo productivo, impulsar los sectores con alto potencial de crecimiento, aumentar la competitividad de las empresas y generar un nuevo impulso a nuestras exportaciones. En el Centro Nacional para la Innovación y Fomento de las Energías Sustentables (CIFES), hemos identificado que el sector vitivinícola presenta un potencial transformador energético, que podría darle un nuevo aire al desarrollo de las energías sustentables: ahora desde el autoabastecimiento. El uso de estas tecnologías podría aportar elementos diferenciadores a la industria, para ganar en competitividad, crecimiento y diversificación en un mercado mundial cada vez más exigente.

Sin duda las Energías Sustentables no están reservadas para los grandes proyectos de generación eléctrica. Una viña que aprende a reutilizar el calor, sus residuos o los recursos naturales energéticos, logra hasta cierto punto autoabastecerse, disminuyendo sus costos, mejorando su competitividad, especialmente en los mercados “verdes”, y dando una señal de innovación y vanguardia.

El sector vitivinícola posee elementos diferenciadores que nos permiten destacarlo como agente transformador de cambio. El nivel de organización que ha alcanzado como sector, el alto flujo de exportaciones y el impacto que pueden generar en la competitividad del país, son las características que lo hacen tan atractivo. Por otro lado, el incentivo económico que existe para reducir la huella de carbono, coloca a las energías limpias y sustentables en el centro de la discusión del vino.

Sabemos que la ganancia económica para una bodega, no está dada necesariamente por una reducción dramática de los consumos energéticos al incorporar energías verdes en el autoabastecimiento, como sí podría serlo la apertura o cierre de mercados que hoy exigen producción limpia certificada en sus mesas.

Hoy, estamos desarrollando un estudio para saber dónde y cómo se deben incorporar estas tecnologías limpias en los procesos productivos de la industria vitivinícola. El mundo del vino en Chile se ha caracterizado por su innovación constante y rápida adopción tecnológica. Los diversos proyectos de energía renovable que ya han levantado y que hoy los acercan un poco más a la autosustentabilidad, son el primer paso en pos de la democratización y descentralización energética de Chile, contribuyendo al emprendimiento, la innovación y la creación de una industria capaz de sostener la demanda de autoabastecimiento con energías sustentables, en diversos sectores de la economía nacional.

Sin duda las Energías Sustentables no están reservadas para los grandes proyectos de generación eléctrica. Una viña que aprende a reutilizar el calor, sus residuos o los recursos naturales energéticos, logra hasta cierto punto autoabastecerse, disminuyendo sus costos, mejorando su competitividad, especialmente en los mercados “verdes”, y dando una señal de innovación y vanguardia.

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