11 de octubre de 2012

Chile consolida su liderazgo en la CSP latinoamericana

Un crédito en condiciones favorables que proporciona el Fondo de Tecnologías Limpias por un importe de 66 millones de USD para una planta de 10 MW es la última prueba del creciente liderazgo de Chile en la CSP dentro de Latinoamérica.

Jason Deign

Todavía está lejos de ser un mercado importante para la CSP. Pero varios anuncios en los últimos meses muestran que Chile está tomando la delantera a sus vecinos latinoamericanos en el desarrollo de energía termosolar. Si están pensando en desarrollar CSP en Sudamérica, ahora está claro cuál es el mejor lugar para instalarla.

La última señal de que Chile está adoptando seriamente esta tecnología surgió el mes pasado con el anuncio de una ayuda del Fondo de Tecnologías Limpias por un importe de 66,12 millones de USD para la construcción de una planta conectada a la red de al menos 10 MW con almacenamiento de energía térmica.

El ministro chileno de Energía ahora está preparando la licitación de la planta y ha destinado para su construcción un área de 404 hectáreas en la provincia de Tocopilla, situada en la región de Antofagasta.

“Esta planta, junto con otras iniciativas del gobierno, forma parte de la Estrategia Nacional de Energía y ayudará a Chile a enfrentarse a su cada vez más elevada demanda de electricidad y a reducir su dependencia de las importaciones de combustibles fósiles”, señaló el ministro en un comunicado.

El gobierno chileno podría haber solicitado ayuda al Fondo para respaldar prácticamente cualquier tipo de energía renovable pero contaba con buenos motivos para proponer la termosolar, señala Claudio Alatorre, especialista sénior en cambio climático del Banco Interamericano de Desarrollo.

“El dinero se destinará a un único proyecto para aprovechar las economías de escala”, afirma. “Lo único que se ha decidido por el momento es que tendrá almacenamiento térmico. Todavía no se ha concretado la tecnología”.

Sin embargo, añade: “Consideran la posibilidad de incluir almacenamiento como algo clave. A largo plazo, creen que una tecnología como la CSP con almacenamiento puede desempeñar un papel importante, sobre todo en el norte, donde la curva de demanda es rectilínea porque las minas consumen energía en todo momento.

Ahora mismo, esta zona depende de plantas de carga base alimentadas con carbón y si se incorpora fotovoltaica, todavía existiría el problema de cómo generar electricidad sin luz solar. Reconocen que la fotovoltaica forma parte de la respuesta, pero consideran que aquí la CSP ofrece una ventaja”.

Almacenamiento térmico

El gobierno chileno parece que no está solo a la hora de defender esta visión. Como señaló en CSP Today, Ibereólica, un desarrollador español de instalaciones eólicas, está analizando la inversión de 2,6 mil millones de USD en un desarrollo de 360 MW con tecnología cilindroparabólica y con almacenamiento térmico.

La construcción del parque solar Pedro de Valdivia, en Antofagasta, en el desierto de Atacama, comenzará a finales de año después de que se otorgara la aprobación medioambiental en agosto.

Incluye dos fases que incorporarán dos plantas de 90 MW cada una y se tratará de uno de los mayores desarrollos de CSP del mundo.

Por su parte, Abengoa Solar, otro desarrollador español, está construyendo una planta con tecnología cilindroparabólica que ofrecerá el procesamiento de calor para una mina de cobre que opera Minera El Tesoro, una filial de Antofagasta Minerals, también en el desierto de Atacama.

Abengoa defiende que esta planta, con 1280 módulos colectores, reducirá el consumo de combustibles fósiles de la mina en más de la mitad y las emisiones disminuirán en torno a 10 000 toneladas de dióxido de carbono al año.

Gracias a estos proyectos, Chile ahora presume de un nivel de actividad en proyectos termosolares que supera con creces a los desarrollos en dicho mercado de cualquier otro país latinoamericano.

Hasta ahora, y a pesar de contar con una geografía que supera en gran medida a la de Europa y el norte de América en términos de exposición a la franja solar, ha llamado la atención la falta de proyectos termosolares en Latinoamérica.

Tecnología cilindroparabólica

Abengoa ahora está construyendo una planta híbrida solar y de gas con tecnología cilindroparabólica de 14 MW en Agua Prieta, Sonora, para la Comisión Federal de Electricidad de México, con ayudas del Fondo para el Medio Ambiente Mundial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Como reveló CSP Today, Argentina está meditando la introducción de medidas para impulsar un mercado termosolar. Además, SkyFuel anunció el pasado mes de agosto un proyecto de una planta híbrida de CSP y biomasa de 50 MW en Coremas, al noreste de Brasil. Pero eso es otro tema.

La ausencia de desarrollos posiblemente se deba al hecho de que los países de Latinoamérica no cuentan con tarifas de alimentación u otros mecanismos de apoyo para energía renovable. Entonces, ¿qué está impulsando el crecimiento de la CSP en Chile?

Parte de la respuesta podría ser su necesidad en las operaciones de minería en el desierto de Atacama para así reducir su dependencia de los combustibles fósiles. Este parece ser un argumento comercial adecuado para la CSP.

El dr. Andrew Skumanich, fundador y director ejecutivo de SolarVision Consulting, afirma: “A medida que la tasa de desarrollo en las empresas latinoamericanas aumenta, hay una creciente necesidad de energía para impulsar las economías.

“Hay algunos sectores que podrían aprovechar las ventajas de la CSP en zonas de gran radiación como, por ejemplo, los altiplanos chilenos. En estas regiones, una instalación termosolar con almacenamiento podría ser una isla de potencia rentables para la minería u otras operaciones con un uso intenso de energía”.

Y añade: “En algunos de estos casos, las ubicaciones se encuentran en lugares óptimos para la CSP ya que están parcialmente conectados a la red pero necesitan mucha energía y cuentan con recursos solares para impulsar el uso de esta energía”.

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